Bienvenidos

Mi foto
Caracas, Dtto. Capital, Venezuela
La participación de los oyentes y las denuncias forman el plato fuerte de PLOMO PAREJO. Conducido por el polémico Iván Ballesteros que se caracteriza por descubrir, analizar y difundir temas que conmocionan el acontecer político a través del contacto con sus protagonistas. Sus secciones ya son todo un éxito: “Plomo y Candela” con Ballesteros y la periodista Patricia Poleo, “Misión Imposible”, "El Jalabolas", "Qué hace Chávez con el dinero de los pobres" han dado mucho de qué hablar.

Frases de dictadura.

Frases de dictadura.
"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes”. Marqués de Lafayette.

Programa Plomo Parejo íntegro del día 03/04/2014

domingo, 11 de diciembre de 2011

LOS INTELECTUALES INCENDIARIOS

brad.holland.illustrationLo sucedido en la UCV es un síntoma escandaloso de la grave crisis
existencial que hoy vivimos. Que no se resolverá con paños tibios ni
guiños de ojos, temor a los grandes desafíos y complacencias espurias.
Venezuela requiere salir de Chávez con urgencia, ciertamente. Pero si
quiere desterrar para siempre la barbarie que anida en sus genes,
tendrá que ser gobernada por gentes decididas y valerosas, cultas,
lúcidas y valientes. Llegó la hora de la gran cruzada moral por la
refundación de la república. O no merecemos el título de Nación.
Antonio Sánchez García
LOS INTELECTUALES INCENDIARIOS
A Cecilia García Arocha
La Nomenklatura chavista no estudió en Cambridge ni en Harvard: nació,
se crió, creció, estudió, se graduó y enseñó en la UCV. Y vivió sus
mejores años a la sombra del Aula Magna, patrimonio histórico de la
humanidad. Si hay una institución a la que ellos y aquel teniente
coronel al que han encumbrado al omnímodo poder de la Venezuela
dictatorial le deben sus éxitos, es precisamente a esta universidad.
Marxista, izquierdista, revolucionaria, estatista y populista hasta la
médula. Como todas o casi todas las universidades latinoamericanas
estatales: desde la UNAM a la Universidad de Chile, desde la de La
Habana a la de San Marcos. Universidades en cuyos laboratorios,
cátedras y seminarios se ha investigado la manera de dominar a una
sociedad, de asaltar el poder y construir la dictadura del
proletariado. Universidades en las que Carlos Marx y Federico Engels
han sido leídos y releídos, comentados y desentrañados en todos sus
aspectos:
sociológicos, filosóficos, históricos, jurídicos, políticos,
antropológicos y culturales. Universidades que han escupido sobre el
legado de Sócrates o Platón, de Hobbes o de Adam Smith, pero que han
elevado a los altares a Hegel y Sain Simon, a Lenin y a Antonio
Gramsci, a Fidel Castro y al Ché Guevara. Desconociendo olímpicamente
a quienes han destacado la relevancia de la economía de mercado, el
capitalismo y la libertad que de él necesariamente se deriva.
Despreciando la realidad real que las ha hecho posibles con la no
oculta intención de envenenarla, fracturarla y aniquilarla. ¿Alguien
enseña a Hayek o a Ludwig von Mises?
Una situación en extremo contradictoria. Pues la UCV y todas esas
universidades estatales han podido convertirse en el reservorio de la
protesta, del reclamo, de la instigación al odio y la lucha de clases,
a la revolución proletaria y la dictadura socialista mediante la
tolerancia de los sistemas que las protegen, las financian, las
mantienen y las subvencionan. Cuidándolas como a las niñas de sus
ojos. De esos sistemas que dan sus vidas por garantizar la autonomía
universitaria, proclamada como uno de los más altos valores de la
democracia burguesa desde nuestros orígenes nacionales, allá por
Córdoba, Argentina, en 1918. Si alguna sentencia es válida para
describir esta extraña y contradictoria simbiosis entre sociedad
capitalista y universidad pública es la medieval y cortesana conseja
del asesor de palacio: cría cuervos, que te sacarán los ojos.
Es el mal necesario de una cultura que sobrevive y se multiplica
gracias a sus ingenieros, sus médicos, sus economistas, sus
veterinarios, sus maestros, sus agrónomos y todos aquellos que son
necesarios para la creación de nuestra riqueza y su óptima
organización y reparto social. Pero que no puede existir sin llevar
consigo el germen de la disolución, de la autoflagelación, de la
crítica corrosiva y desintegradora. Lo que Freud llamara “el malestar
en la cultura” y Marcuse “Eros y Civilización”. El espejo, el único
espejo espiritual en que nos vemos obligados a mirarnos, así nos
desfigure el rostro y exagere las taras. Los griegos distinguían entre
ambos y contradictorios aspectos de nuestra autoconciencia mediante lo
que los romanos llamaron el otium – el ocio –y su contrario, el
negotium – el negocio. Y el psicoanálisis las dos pulsiones vitales de
nuestras vidas: eros y tanatos, el amor y la muerte.
2
Enrique Krauze no daba crédito a lo que veían sus ojos: los jóvenes
universitarios venezolanos NO son comunistas, NO son marxistas, NO son
ultraizquierdistas. Son demócratas. “Que yo, un pensador liberal, sea
recibido en volandas en una universidad venezolana, me abruma”, me
dijo en alguna ocasión. “En México si entro a la UNAM me tiran huevos
podridos”. Lo mismo me dijo Mario Vargas Llosa, cuando vino a recibir
el doctorado honoris causa por la Universidad Simón Bolívar. Su
admiración por los jóvenes dirigentes universitarios con los que se
reuniera en casa de nuestro recordado amigo Ricardo Zuloaga no tuvo
límites.
Es una infortunada contradicción que hoy gobiernen quienes hace
cuarenta años usaron la UCV de cuartel de reaprovisionamiento y
retaguardia de las guerrillas castristas. Es un trágico malentendido
que bordea la política ficción que dos comandantes de esas guerrillas
que usaron la UCV a mediados de los 60 como Sierra Maestra y última
frontera de la invasión castrista – Ramiro y Fausto, máscaras
clandestinas de Fernando Soto Rojas y Alí Rodríguez Araque – sean hoy
sostenes fundamentales de la barbarie. Lo hemos contado con Héctor
Pérez Marcano en un libro cuya lectura aconsejo: La invasión de Cuba a
Venezuela. De Machurucuto a la revolución bolivariana (Libros de El
Nacional). Donde puede comprobarse la larga data de este asalto que
hoy campea por sus fueros.
Era por entonces la UCV una universidad que le abría a Pablo Neruda,
el apologista de Stalin en plena guerra fría, las puertas del Aula
Magna de par en par. Pero se las cerraba en las narices al propio
presidente de la República en ejercicio y líder histórico de nuestra
democracia, Rómulo Betancourt. A quien la estulticia, la barbarie y el
fascismo más rancio de los jóvenes castristas le impedía celebrar un
Congreso por la Libertad y la Cultura, con asistentes tan prominentes
como el futuro presidente de Chile Eduardo Frei Montalba y el
Gobernador de Puerto Rico Luis Muñoz Marín. Ante la absoluta
impotencia del entonces rector Francisco de Venanzi y su Consejo
universitario. Que debieron presenciar en silencio cómo la caravana
presidencial debía regresar a Miraflores ante el desprecio del
estudiantado universitario. Cuando el “macho” Pérez Marcano me echó el
cuento, se me creció aún más la estatura de aquel líder todavía hoy
desconocido de nuestras juventudes.
Se puede seguir el rumbo de la decadencia de nuestra democracia por la
decadencia de nuestra Alma Mater. Que un trastornado y pervertido
sexual hoy condenado por asesino llegara a rector con el respaldo del
Partido Comunista y la izquierda marxista, hoy en el poder, era un
claro anticipo de los tiempos. Su paciente predilecto y aconsejado
espiritual comanda Venezuela como a un cuartel desde hace 13 años. No
eran intelectual y moralmente distintos los que le siguieren en la
gestión: Ni Trino Alcides Díaz ni Luis Fuenmayor Toro hubieran llegado
a asistentes en una universidad respetable. Ni soñar con un rectorado.
3
De modo que estamos pagando el precio por el desinterés de nuestras
élites ante el destino académico de la Nación. Y la grave consecuencia
del desprecio al pensar de una sociedad que pospone la importancia de
la inteligencia ante la exultante belleza de una Miss Universo.
Quienes permitieron que Edmundo Chirinos fuera rector de nuestra
principal casa de estudios ya se habían entregado a la idea de ser
gobernados por un ágrafo, brutal, avieso y felón teniente coronel.
Eran los herederos de aquellos que le cerraran las puertas a nuestro
más grande estadista del siglo XX. Dime la universidad que tienes y te
diré quién eres.
De allí la inmensa, la trascendental importancia de la admiración que
grandes intelectuales como Enrique Krauze y Mario Vargas Llosa sienten
por nuestra juventud universitaria. De allí la esperanzadora realidad
de una universidad estatal que le profiere una aplastante, una
demoledora, una descomunal derrota electoral a las huestes de la
barbarie. Que ante la incontrovertible impotencia espiritual y moral
no tiene más recursos que el brutal ejercicio de la violencia
fascista, asaltando, disparando, incendiando el santuario de nuestro
encuentro espiritual con la Patria: esa misma Aula Magna que ha sido
espacio de las más variadas expresiones artísticas y culturales del
mundo. Patrimonio artístico de la humanidad y sede de la más bella
obra de la escultura contemporánea. Lugar del último adiós de quien
tanto veneran los cultores del fascismo cotidiano, Alí Primera.
Lo sucedido en la UCV es un síntoma escandaloso de la grave crisis
existencial que hoy vivimos. Que no se resolverá con paños tibios ni
guiños de ojos, temor a los grandes desafíos y complacencias espurias.
Venezuela requiere salir de Chávez con urgencia, ciertamente. Pero si
quiere desterrar para siempre la barbarie que anida en sus genes,
tendrá que ser gobernada por gentes decididas y valerosas, cultas,
lúcidas y valientes. Llegó la hora de la gran cruzada moral por la
refundación de la república. O no merecemos el título de Nación.

No hay comentarios:

Para ver entradas antiguas:

Para ver entradas antiguas: