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Caracas, Dtto. Capital, Venezuela
La participación de los oyentes y las denuncias forman el plato fuerte de PLOMO PAREJO. Conducido por el polémico Iván Ballesteros que se caracteriza por descubrir, analizar y difundir temas que conmocionan el acontecer político a través del contacto con sus protagonistas. Sus secciones ya son todo un éxito: “Plomo y Candela” con Ballesteros y la periodista Patricia Poleo, “Misión Imposible”, "El Jalabolas", "Qué hace Chávez con el dinero de los pobres" han dado mucho de qué hablar.

Frases de dictadura.

Frases de dictadura.
"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes”. Marqués de Lafayette.

Programa Plomo Parejo íntegro del día 03/04/2014

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El prestigio de Chávez: primer damnificado de las inundaciones

No era que a Chávez  le quedaran muchos puntos en las encuestas después de su derrota en las  elecciones parlamentarias del 26-S -y del conjunto de desastres  políticos y económicos que la precedieron durante el 2010-, pero si le  restaba algo, es evidente que fue arrasado a causa de su aberrante  actuación a raíz de las lluvias que en las últimas semanas no dejaron un  solo rincón al abrigo de las inundaciones en toda la geografía  nacional.
Un espectáculo que penduló entre lo atroz y lo grotesco, y que si sirvió  para algo fue para demostrar que Chávez pretendió presentarse como  el  salvador, como el único salvador ante las decenas de venezolanos que  perdieron la vida, los miles de heridos, y los cientos de miles que  quedaron a la intemperie,  porque él, y solo él, Chávez, es el principal  responsable de que las inclemencias de la naturaleza centuplicaran su  potencial.

manuelmalaverManuel Malaver
La Razón / ND

Y aquí aterrizamos en los 11 años de discursos, peroratas, planes,  dislates, fantasías, fiascos, chambonadas, simplezas, chistes malos y  peores cuentos, estafas, adulteraciones y versiones de la historia  nacional y extranjera que perfectamente podrían tomarse como material  para guiones de comiquitas o de películas con argumentos inspirados en  héroes de repúblicas bananeras.

Pero lo peor ha sido el odio, el rencor y el resentimiento con que  pretendió-y logró en un momento- dividir al país, presentándose como el  campeón y liberador de los pobres, como el redentor que venía a  salvarlos del infierno de la miseria, la desigualdad y las injusticias  en que  criminalmente los tenían sometidos los ricos y ofrecerse a  conducirlos al paraíso terrenal donde ya los marxistas y socialistas de  todos los pelajes  y escuelas habían destruido a una treintena de países  que durante el siglo XX fueron arrastrados a su utopía.
Remake de una estafa que Chávez trató de actualizar  viajando por el  mundo, intentando resucitar la Guerra Fría, presentándose como el  restaurador del comunismo, el heredero de Lenin, Stalin, Mao y Fidel  Castro y financiando una suerte de nueva entente anticapitalista,  antiimperialista y antinorteamericana con la renta petrolera venezolana  que, apartir del 2004, conoció un ciclo de alzas que  catapultó los  precios del crudo hasta 128 dólares el barril.
Nació por esa vía “el socialismo petrolero venezolano”, un  experimento que consistió en utilizar el ingreso proveniente de las  exportaciones de petróleo para crear una estructura clientelar que, si  bien llegó alcanzar  algunas  capas de los sectores más  pobres del  país, fue básicamente dirigido a apoyar  los gobiernos cuyas políticas   se inscribían en una suerte de revival del socialismo y la Guerra Fría  que tenía como centro al eje Caracas-La Habana.

Un delirio de raíz, carácter y naturaleza estrictamente chavista, que significó el despilfarro de la renta petrolera nacional que se  exponenció a raíz del alza de los precios del crudo que cubrió el ciclo  2004-2008, que reflotó economías latinoamericanas con problemas como la argentina y la brasileña, promovió la emergencia de gobiernos de  izquierda como los de Nicaragua, Ecuador y Bolivia y financió los  últimos estertores de la dictadura totalitaria cubana que, no obstante  la cuantiosa ayuda chavista, aun continua en articulo mortis.
En otras palabras: que las grandes tareas del desarrollo nacional fueron  postergadas, abandonadas u olvidadas, no sólo permitiendo que la infraestructura física del país que llegó a ser en un momento la más  avanzada de América latina, fuera deteriorándose hasta sufrir colapsos  como los del viaducto de la autopista Caracas-La Guaira y del sistema  eléctrico nacional, sino también dejando a medio construir, o sin   construir, represas, termoeléctricas, complejos habitacionales,   hospitalarios y educacionales, universidades y estructuras que  contribuyeran a la productividad en empresas públicas y privadas.


En todo lo que ha contribuido, en definitiva, a que los estragos de las  lluvias e inundaciones de las últimas semanas tomaran un carácter de  catástrofe nacional y que el gobierno de Chávez luciera, en todo  momento, incapaz de afrontar y  gerenciar la emergencia.
Una tarea ciclópea que solo pudo ser acometida  por el coraje de la  ciudadanía y la participación de los gobernadores y alcaldes de la  oposición, que resultaron, a fin de cuentas, los gobernantes con los que realmente cuenta el país.

Entretanto, Chávez,  se aprovecha de un desastre que involucraba a los  dos terceras partes de los estados  que constituyen al país, para  “continuar haciendo su revolución”, un esperpento que en su mentalidad  anacrónica y desintegrada no significa otra cosa que decretar expropiaciones de fundos, hoteles, fábricas, comercios y tierra de  disímiles usos.
Y todo para  demostrar que ahora si, después de 11 años en el poder y de  despilfarrar UN BILLON DE DÓLARES producto del ciclo alcista de los precios del crudo,  está dispuesto a preocuparse del grave problema  habitacional que agobia a los pobres del país, pero en ningún sentido  construyendo nuevas viviendas, acometiendo planes audaces que en poco  tiempo les ofrezca un techo a los damnificados,  sino echándole el  guante a las que ya había construido o estaba construyendo el sector  privado,  y  a jugar otra vez el rol de un revolucionario de un nivel de incompetencia tan abismal que solo ofrece y da lo que otros construyen.
No se piense, sin embargo, que como parte de una política de  reconciliación nacional, de diálogo y de concordia en la cual resultara  de lo más natural que el sector público y privado contribuyeran, se  ayudaran, y colaboraran, sino exacerbando la campaña de pobres contra  ricos, llamando a los primeros a despojar a los segundos e incitándolos  al plan de destrucción de la nación venezolana que es realmente lo que  se trae Chávez entre manos.

Aberración que es imposible que en estas, ni en otras circunstancias, puede hacer parte del ideario de un país que, como nunca, requiere del esfuerzo de todos para superar los daños físicos y morales que nos deja  una tragedia que, en mucho sentidos, supera a la sufrida hace 11 años en  el Estado Vargas, pero que  como un daño adicional,  condena  a Venezuela  a estar en manos de un gobierno de incompetentes y corruptos  que hará poco o nada para remediar los males que nos afligen, porque, no  tengan dudas:  se empeñará en hacer tabla rasa con lo poco que deja  la  tempestad.
Y en “ese poco o nada”, nada  tan disminuido como el prestigio de  Chávez, que cada día es menos un presidente nacional, regional o local  para transmutarse en un comisario o jefe civil que hace un uso al margen de la ley de los privilegios que le concede la constitución  en su  condición de presidente, pero para arrasar con lo que queda de Venezuela y de si mismo.

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