VENIRÁN. Bastó que se hicieran públicas las denuncias sobre el descarado robo millonario en dólares entre iraníes y venezolanos para que el propio caudillo obligara a recomenzar la producción y entrega de vehículos de la ensambladora Venirán. En su cadena desvió la respuesta de un trabajador que le dijo que la producción había bajado a una cuarta parte de cuando arrancaron. Lo que se supo ayer mismo fue que ya comenzaron los "guisos rojos", como es costumbre en todas las empresas -o bancos- a las que el régimen le pone las manos. Por ejemplo, el precio de los vehículos Turpial, BsF 37.000, y Centauro, BsF 56.000, para ser pagados en 5 años con 6 meses muertos e interés anual de 8%. Todo suena muy bonito hasta que te enteras que para que te pongan en la lista de espera debes bajarte de la mula, ante quienes tienen en sus manos la decisión, BsF 8.500 y al momento de la entrega otros BsF 5.200. Es decir un total de BsF 13.700 ajenos al precio acordado y que deben ser entregados para poder comenzar el trámite. ¿Lo sabrá el líder?..



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