
Leocenis García.
La Verdad/ Mier.
Con voz quebrada y ojos hinchados la "magistrada" Luisa Estella Morales dijo esta semana que estaban pasando cosas como una respuesta al trabajo honesto del Poder Judicial. Para amedrentar a los jueces.
Como jamás he hablado para agradar a la gente - y a estas alturas no quiero participar del rinquitin de la falsa prudencia-, debo confesar que me rei al escuchar a Luisa Estela Morales.
Me reía, porque recordé que en su momento el periodista Napoleón Bravo, dijo que el Tribunal Supremo de Justicia parecía un burdel. Aquello le valió una férrea persecución judicial. Entonces, estuve en desacuerdo con Bravo.
Hoy que el cronista está preso y reducido a la suerte de miles de reos en Venezuela, estoy convencido que el colega estaba equivocado.
El TSJ lejísimo está de ser un Burdel. Por varias razones.
Usted va un burdel, y lo tratan sin dilaciones indebidas, ve orden en las mesas, en las sillas, en los cuartos destinados a la consumación de lo que se ha ido a buscar; y las mujeres dedicadas a ese oficio cumplen su trabajo con el debido proceso y en tiempo oportuno.
En cambio, va ante un juez, y pasa por la inmundicia de unos calabozos hediondos a mil demonios, donde amontonan a la gente como bufalos. Bien lejos de la pulcritud del baño de un burdel.
De un tribunal sale usted mal atendido, con cara de desencanto ante la barbaridad, porque tristemente los jueces en Venezuela obedecen ordenes políticas y poco saben de su oficio. Y en la prostitución se puede ser muy novato, pero se manejan bien "las cosas". Sin tanta jurisprudencia lanzada al vacío.
En Venezuela, un juez, es capaz de decidir una recusación interpuesta contra él. Una cosa nunca vista ni en el régimen de Sadam Husein, o hacer- como en el caso de los Comisarios- una sentencia para precisar autores intelectuales donde no hay autores materiales. Y para más pimienta se encuentra una jueza que es capaz de mandar una colega suya a la cárcel por tomar una decisión independiente.
Usted, en un tribunal, es sometido a la indiferencia de seres que a pesar de ser pagados con los impuestos de los ciudadanos le tratan como seres considerados inferiores. Mientras suspenden audiencia, retardan el proceso,!ah! y al final usted será el culpable-oigase bien- del retardo procesal.
Todo lo narrado hace que esos juicios en Venezuela sean un horror. Los fiscales, por mas que ganen casos, salen con el peso lacerante en su conciencia, de que han obrado con maldad, y la petulancia del poder. Y, las víctimas del Poder Judicial, que han acudido a recibir justicia, salen, derrotados por la perversión del sistema.
En cambio, usted sale de un Burdel, feliz, "liberado" y hasta silvando. Pero en Venezuela donde hay más de 32 presos políticos, sus esposas, hijos, hermanos, madres y amigos salen con la vida hecha cascajo y la incertidumbre de un gran poblado donde la ley la dirige el señor Chávez desde la nube de su egolatría cual Jehová de los Ejércitos.
Así que no es lo mismo un tribunal que un burdel.
Twitter: Leocenis.
Nota: Felicitaciones a todos los abogados, especialmente al docto Pedro Aranguren que està dando una gran batalla en mi caso! Leocenis.

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