"Lo que logramos es excepcional: nos pusimos de acuerdo 51 partidos, 25 ONG"

Borges cree en un gran movimiento de rescate, de unificación nacional, que va más allá de los partidos y que incluye a la sociedad civil (Enio Perdomo)
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De talante sosegado, Julio Borges no es de aquellos dirigentes políticos que se desgañitan comunicando una idea o manifestando la exaltación de la victoria. Menos si el acierto es de carácter individual (se impuso en la más problemática de las pugnas a dirimir por la Mesa de la Unidad) y la dimensión de un éxito superior, de carácter colectivo, arropa cualquier pequeña satisfacción individual. Pero, de cualquier manera el coordinador general de Primero Justicia está contento y no le faltan razones para estarlo.
-¿Logró Primero Justicia lo que esperaban de la conformación de las planchas?
-En este proceso todos sacrificamos mucho, no solo por quienes vienen creciendo y tienen aspiraciones, sino también por aquellos con un liderazgo. Lo hicimos para darle cabida, dentro del rompecabezas, no solo a los provenientes del ámbito político, sino a la sociedad civil, a los independientes, a los sindicatos, a los estudiantes, a los presos políticos. Si observas la proporción de candidatos de Primero Justicia, comparado con lo que representa en las encuestas y en organización, estamos obteniendo mucho menos. Pero el sacrificio lo hacemos por la unidad y de buena gana, porque se trata del país.
-Si tanta gente se sacrificó, ¿por qué no lo hiciste tú?
-Yo también me sacrifiqué y le ofrecí el primer puesto de la lista a Enrique Mendoza. Lamentablemente el resto de los factores de la Mesa en Miranda no estuvo dispuesto a moverse para que entrara Mendoza. Pero también se le ofreció la candidatura para los circuitos Guarenas-Guatire, Barlovento, Baruta-ElHatillo-Chacao-Leoncio Martínez y no aceptó ninguna de esas opciones. Yo hice todos los esfuerzos para que Mendoza entrara en la fotografía, pero hubo demasiada cerrazón de su parte. Para nosotros lo importante es ganar Miranda, reforzar a PJ y al gobernador Henrique Capriles. Sobre esa base abrimos la puerta a todo el mundo y no solo en ese estado, sino en todo el país.
-¿Ofreció Mendoza garantías de que no se iba a lanzar por su cuenta o de que no se convertiría en un factor de dispersión?
-Ramón Guillermo Aveledo (coordinador de la MUD), gran partero de la unidad y sin cuyo aporte esta no habría sido posible, dijo que por conocer a Mendoza de toda la vida sabe que ha sido un luchador por la unidad. Por mi parte estoy seguro de que así será y por eso le hago un llamado para que trabajemos juntos y se convierta en actor del triunfo en Miranda, porque todavía tiene mucho que dar.
-Además del caso Mendoza, está el de Yon Goicoechea, quien tenía todos los méritos para ser candidato.
-Ese es otro gesto de sacrificio que hicimos en PJ La candidatura de Yon era fuerte, pero por seguir estrictamente las reglas, tuvimos que moverlo al Parlatino, donde tiene asegurada una extraordinaria actuación. También cedimos nuestro puesto a Richard Blanco e Iván Simonovis en Caracas, a Gustavo Azócar en San Cristóbal y a Biagio Pilieri en Yaracuy. Creo que hemos dado un testimonio de apoyo a los presos políticos, algo que hacemos de todo corazón porque la bandera de la justicia se expresa en hechos, no en palabras.
-Ese sacrificio que, dices, no se corresponde con el tamaño de PJ y de sus aspiraciones, aparte de beneficiar a los presos políticos, ¿a quién más favoreció?
-Una elección parlamentaria es, fundamentalmente, de partidos políticos y la gran lección es que debemos fortalecer a los partidos, los cuales no pueden ser vistos como una especie de mal necesario. Los partidos fuertes son los únicos que nos van a sacar de la crisis porque allí el pueblo se encuentra para luchar, soñar y cambiar las cosas. Nosotros abrimos las puertas a la sociedad en general y entre los partidos mismos para crear una plataforma amplia, plural y diversa. Y eso importa porque lo que ocurra en el país depende de la generosidad y humildad que podamos tener cada uno de nosotros.
-¿Cómo te sientes teniendo como compañero, tanto en la plancha como en la candidatura para el circuito de Guarenas-Guatire, a William Ojeda, adversario de PJ en otras justas?
-Con William la relación es buena y en lo personal nos llevamos muy bien. Pero al final, ante el reto que tenemos por delante, a nosotros no nos divide nada. Lo que está en juego es tan trascendente que ahí no hay diferencias que valgan. Nos jugamos la manera de valorar el trabajo, la propiedad, la vida, la religión, la conciencia y me siento muy orgulloso de que hayamos podido completar a tiempo lo que tanta gente (de lado y lado) apostó a que no se podía hacer. Este rompecabezas de la unidad es una selección nacional que logrará el cambio este año para todos los venezolanos.
-Tú, que eres líder nacional y tienes asegurada la representación en el Parlamento, ¿qué necesidad tienes de ser candidato en un circuito complicado como el de Guarenas- Guatire, si consideramos que tienes mucho que perder y poco que ganar?
-Es un sacrificio más. Compito por dos cargos en Miranda porque Mendoza no aceptó uno de ellos. El tener que viajar por el país, al tiempo de hacer campaña en un circuito, estando también en la lista, se corresponde con nuestro esfuerzo por lograr el triunfo. Ganar Guarenas-Guatire será un reto muy duro porque los números nunca nos han dado ganadores allí y vamos a ponerle todo para lograr una victoria de tal magnitud que va más allá de un circuito o un estado.
-¿No consiste la verdadera unidad, en que tándems como el de Borges (PJ)- Ojeda (UNT), trabajen conjuntamente en una sola estructura y no en forma individual, con cada partido por su lado?
-Eso es lo bonito de la competencia democrática. Todo el mundo va a luchar por tratar de sacar la mejor votación. Así es como se enciende una llama de motivaciones por todo el país y cada dirigente pone todo su empeño, así tenga que apoyar a alguien que no es de su partido, para lograr la victoria y consolidar avances políticos y electorales. Esa sinergia surge cuando se logra la unidad y esta se da, entre otras razones, porque este año existe la oportunidad de hacer un quiebre para ganar la presidencia. Pero ese logro lo alcanzaremos una vez que superemos el reto del 26 de septiembre. En ese sentido estoy seguro que sacaremos muchísimos más votos populares que el gobierno.
-Esta estructuración de la unidad electoral, ¿no desdibuja el perfil de cada una de las organizaciones políticas, específicamente de PJ?
-Uno debe trabajar en varios niveles. El cemento que nos une a quienes estamos en la unidad es el de volver a tener un país plural y libre. Así que no estamos obligados a permanecer en una jaula de la unidad. En ese sentido hemos planteado ideas compartidas por todos, al tiempo que cada quien enfatiza algunas que, en particular, le resultan más caras. PJ, por ejemplo, pone el acento en la necesidad de democratizar la propiedad y de tener un país de propietarios. También trabajamos por los derechos humanos y la justicia como la gran bandera de nuestro movimiento. Paralelamente, como unidad, disponemos de un discurso paraguas con proyectos de leyes conjuntos vinculados al tema de empleo, la seguridad social, controles de los servicios públicos.
-Algo que resultó sorpresivo, aunque no tenía por qué serlo, es la candidatura de Manuel Rosales. ¿La esperabas?
-Para mi fue una sorpresa. Yo me enteré el viernes y creo que es un gesto valiente. Cuando tomó la decisión de irse nosotros le dijimos a Manuel Rosales que debía quedarse. El testimonio de Capriles Radonski habla por sí solo de esa coincidencia y creo que tomar esta decisión y su disposición de asumirla, eleva sus quilates como dirigente político. Venezuela necesita testimonios, más que discursos.
-¿Se logró toda la unidad que se deseaba o era posible llegar más lejos?
-Yo he estudiado procesos de transición como el de Chile y Europa Oriental y lo que hemos logrado en Venezuela es un caso excepcional a nivel mundial: poner de acuerdo a 51 partidos políticos, más de 25 organizaciones, independientes, con celebración de primarias, para lograr un cambio. Ahora queda contagiar a país para que se incorpore, porque no basta soñar con el cambio, hay que luchar con fuerza para lograrlo.
-Ese avance que se logrará con la unidad electoral, ¿no exige como fase siguiente la necesidad de estructurar un movimiento nacional que vaya más allá de la coyuntura y se convierta en alternativa real de poder como ocurrió en Chile?
-Lo que está planteado es un punto de encuentro donde cada quien pueda remar hacia el mismo lado, pero con posibilidades de crecer. Creo en un gran movimiento de rescate, de unificación nacional, que va más allá de los partidos y que incluye a la sociedad civil, organizaciones regionales, la Iglesia, los medios, es decir, a todos quienes estén en desacuerdo con el camino marxista del Gobierno, en la defensa de la familia, la propiedad, la libertad de conciencia, los derechos humanos, la separación de poderes, el gobierno civil. Ahora, a partir de esta unidad de la oposición política, el siguiente paso es crear un gran movimiento de unidad nacional más allá de lo político, para reafirmar valores que le han dado identidad al pueblo venezolano a lo largo de su historia.
Roberto Giusti
EL UNIVERSAL

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