Jesús Antonio Petit Da CostaEn el inicio de 2010 el país se encuentra inmerso en una contradicción fundamental que no ha podido resolver, agravándose cada día que pasa. Es la contradicción entre un gobierno comunista y una sociedad democrática. El primero se sostiene en el poder político y militar, ya que no cuenta con la mayoría de la gente. La segunda está constituida por la inmensa mayoría de la población, que carece de poder por la desorientación, la desorganización y la desmoralización.
Para resolver la contradicción fundamental a favor de la inmensa mayoría democrática es absolutamente necesario superar estas tres fallas, lo cual será relativamente fácil porque están creadas las condiciones. La superación de estas tres fallas debe ser, a partir de este momento, la tarea prioritaria de los demócratas, fijándonos como meta el desenlace coincidente con el bicentenario de la independencia como un homenaje a los libertadores de la patria.
¿Qué causa la desorientación? No saber el pueblo cuál es la verdadera naturaleza del régimen, porque la oposición no se lo ha aclarado. Identificar al enemigo es el primer paso para una estrategia correcta. Mientras no se haga, el enemigo tiene la ventaja del engaño que, según los clásicos del arte de la guerra, constituye la base de la victoria. Comencemos, pues, por llamar las cosas por su nombre: Chávez es comunista, su proyecto político comunista y su gobierno comunista. No importa si es comunista ortodoxo o heterodoxo. Aunque no le guste a los comunistas que están en la oposición, hay que llamar a Chávez por lo que es: un comunista. Y atacarlo sin descanso por este flanco, que constituye su mayor debilidad por tratarse de la contradicción fundamental entre su gobierno y la sociedad venezolana indiscutiblemente democrática. ¿Qué muchos no creen todavía que sea comunista? No lo creen porque la oposición no ha creado conciencia al respecto hasta identificar a Chávez con el comunismo. Así como él nos llama fascistas, identificándonos con el fascismo, sin que sea verdad, y lo repite hasta el cansancio, también nosotros debemos llamarlo comunista identificando a Chávez con el comunismo y repetirlo también hasta el cansancio, con la ventaja de nuestra parte de que los hechos y sus propias palabras prueban la verdad de nuestra afirmación.
Todos los problemas del país están vinculados al proyecto comunista de Chávez: la inseguridad obedece a un plan comunista; el control de cambio obedece a un plan comunista; la inflación obedece a un plan comunista; la destrucción del aparato productivo (industrias, agricultura, ganadería) obedece a un plan comunista; el desempleo resultante obedece a un plan comunista; la corrupción obedece a un plan comunista; la reelección indefinida, la concentración de poderes, el totalitarismo y el autoritarismo obedecen a un plan comunista; la entrega a Cuba hasta convertir a Venezuela en su protectorado obedece a un plan comunista; las donaciones masivas a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros, en perjuicio de los venezolanos, obedece a un plan comunista; la alianza con el terrorismo internacional obedece a un plan comunista; el conflicto con Colombia obedece a un plan comunista; la cubanización de los servicios públicos obedece a un plan comunista; etc. Nada es improvisado, ni sólo resultado de la ineptitud. Todo responde a un plan comunista. Sólo haciéndolo ver Chávez será derrotado.
La desorientación conduce a la desorganización, porque se construye la unidad sobre un artificio. Mientras el enemigo se organiza en función de una ideología, la comunista, la oposición carece de ideología, hasta de un programa de desmontaje del sistema comunista, y por ende los partidos sólo se reúnen para competir por unos puestos. Si el régimen es comunista, la unidad debe darse entre quienes están decididos a enfrentar el comunismo, a combatirlo frontalmente y en todos los terrenos, porque de lo contrario resulta imposible atacarlo por su flanco más débil, que es la contradicción fundamental entre un gobierno comunista y una sociedad democrática. Entonces la unidad debe sostenerse sobre un principio básico: el combate al comunismo y su sustitución por un sistema democrático. Querrámoslo o no la lucha está planteada entre comunismo y anti-comunismo, entendida la democracia como la antítesis del comunismo.
Esto era difícil de comprender hasta hace poco. Y por ello muchos demócratas han venido jugando bobaliconamente a la democracia. De allí que Chávez las haya ganado todas, causando la desmoralización general. Ha llegado de invertir la situación.
jpetitdacosta@hotmail.com
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