Cada cierto tiempo el país se estremece por noticias o acontecimientos que nos recuerdan que vivimos en una vorágine de violencia que muchos se niegan a reconocer, como es el caso de los acólitos del gobierno que, por muchos años, alegaron que la inseguridad era sólo una matriz de opinión creada por la oposición para desacreditar al gobierno.
A estos se suman las desafortunadas risitas burlonas y la sorna del paladín de la revolución roja rojita y presidente de Telesur, el ex ministro Izarra, que será recordado desde ahora y para siempre por esa intervención televisada que causó indignación a todos los venezolanos y extranjeros que han sido víctima de algún robo, secuestro o han tenido que sufrir la muerte de un ser querido a manos de la delincuencia.
Lo que molesta al gobierno no es que CNN transmita un documental que denuncie la presencia de grupos irregulares en Venezuela, o que se diga que existen armas e inseguridad en las calles, sino que esta verdad se vea reflejada rotundamente en una foto publicada en este periódico. Pero si a ello se le agrega que una deportista china fue herida por una bala perdida en un torneo internacional dentro de Fuerte Tiuna, o que un autobús lleno de niños en plan vacacional sea asaltado a mano armada, entonces estamos ante el despeñadero.
La última vez que implementó alguna acción para contrarrestar el auge delictivo fue cuando ocurrieron los casos del secuestro y homicidio de los niños Faddoul y su chofer, del empresario aragüeño Sindoni y los asesinatos a sangre fría de jóvenes estudiantes en el barrio Kennedy, de Caracas, por cuerpos de seguridad del Estado.
De todos aquellos lamentables acontecimientos surgió la Comisión para la Reforma Policial, en 2006, que investigó a fondo el tema tanto de las policías como de la delincuencia en general.
Pero el ministro Pedro Carreño descartó los informes calificándolos de antirrevolucionarios y de derecha.
En suma, según el gobierno, los venezolanos debemos convivir con la violencia y la delincuencia como algo cotidiano que no tiene remedio. No hacen falta más diagnósticos, ni cifras que nos digan que la situación es de la más profunda gravedad; esta se vive a diario por todos: ricos y pobres, chavistas y de oposición.
Cuando el gobierno califica como pornográfica la foto de El Nacional está escupiendo para arriba: olvida que durante el Ca- racazo publicamos gráficas aún más dramáticas porque así lo exigía el momento histórico y la verdad ciudadana. Por ello el cinismo de las focas burocráticas chavistas no tiene nombre: usan esas fotos, publicadas valientemente en esos días terribles, para denunciar hoy en los tribunales a los oficiales militares de esa época.
Estas focas son tan ignorantes que desconocen que el reportero Frasso, que trabajó para este diario en aquel momento, se llenó de gloria y recibió el premio Rey de España por sus gráficas. En fin, un Presidente de la República con esos torpes colaboradores va directo a estrellarse.
SOBRE LA MARCHA
Por Elides J. Rojas L.
Imagen: El Angel Mercenario
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