Bienvenidos

Mi foto
Caracas, Dtto. Capital, Venezuela
La participación de los oyentes y las denuncias forman el plato fuerte de PLOMO PAREJO. Conducido por el polémico Iván Ballesteros que se caracteriza por descubrir, analizar y difundir temas que conmocionan el acontecer político a través del contacto con sus protagonistas. Sus secciones ya son todo un éxito: “Plomo y Candela” con Ballesteros y la periodista Patricia Poleo, “Misión Imposible”, "El Jalabolas", "Qué hace Chávez con el dinero de los pobres" han dado mucho de qué hablar.

Frases de dictadura.

Frases de dictadura.
"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes”. Marqués de Lafayette.

Programa Plomo Parejo íntegro del día 03/04/2014

viernes, 6 de enero de 2012

Eric Ekval / Campaña Presidencial bajo la sombra del fraude

EL TABÚ:  Los pre-candidatos de la oposición están entrando en la recta
final de la pre-campaña. Ahora abundan las ofertas, las promesas y los más
detallados y generosos programas sociales, todos orientados a atraer a un
público cada día más desganado. No sólo está harto de Chávez y de su cínica
politiquería, sino harto también de la cada vez más irreal y populista
campaña de la oposición. Si uno desconociera la cruda realidad del país,
pareciera que esta campaña electoral transcurre en un país digamos
excesivamente normal. Pero no es el caso. Vivimos en dictadura.  Una
dictadura a la vez brutal y represiva para quienes se atreven a oponerse de
frente a ella, o que se encuentran en el lugar equivocado en el momento
equivocado (como bien ilustra el caso del Comisario Henry Vivas, preso
político desde hace siete años, desfalleciendo poco a poco en un calabozo
del SEBIN), y a la vez muy sofisticada, casi invisible, en el sentido que
la creciente represión no está percibida como tal por todos.
Los partidos de la MUD y los medios de comunicación llamados
independientes (y ninguno de ellos, ni los partidos ni los medios, puede
calificarse hoy de independiente frente al poder omnímodo del aparato
gubernamental) promueven una ficción que consiste en hacerle creer a la
ciudadanía que la oposición es mayoría, que iremos todos a votar el 7 de
octubre, que de ahí, con suficientes votos, el candidato de la oposición
podrá derrocar el candidato de gobierno, y que el camino hacia una
transición democrática y pacífica está allanado.
Esta versión, sin embargo, tiene algo de verdad. Quienes se oponen a la
dictadura de Chávez son mayoría, y son mayoría desde hace muchos años, por
lo menos desde el 2004, cuando Chávez fue efectivamente derrotado en las
urnas, según se deprende de un estudio científico avalado en 2006 por los
rectores de la más prestigiosa publicación académica a nivel mundial en
materia de estadística, la International Statistical Review (
http://bit.ly/gFZela).
Pero ser mayoría no garantiza en absoluto que ésta se traduzca en votos
que serán tabulados por el CNE, como tristemente aprendimos hace siete
años. Ya en ese entonces más de la mitad de los venezolanos estaba
convencida de que el gobierno había cometido fraude para mantenerse en el
poder (
http://zogby.com/news/2004/12/14/venezuelans-see-their-country-as-unstable-and-risky-for-foreign-investors/),
pero el omnímodo poder de la máquina propagandística del gobierno, aunado a
una postura complaciente (algunos dirán colaboracionista) de prominentes
voceros y dirigentes de la oposición, logró descalificar a los pocos
políticos y voces de la oposición que se atrevieron a cuestionar los
resultados oficiales. Así, el gobierno logró sofocar la protesta ciudadanía
que estaba a punto de tomar la calle.
Siete años después, la situación ha empeorado. Aunque las conclusiones de
reconocidos académicos con prestigio internacional que han estudiado a
fondo los resultados electorales del 2004 coinciden en calificar de
fraudulentos los resultados oficiales de ese año
(http://www.imstat.org/sts/future_papers.html), ningún medio de
comunicación resalta sus informes, y con la excepción de un par de
pre-candidatos (que no gozan precisamente de la aprobación de los caciques
de la MUD) que se atreven a denunciar el fraude que se nos avecina, el
estamento político opositor está mudo.
Los principales partidos de la oposición constituyen hoy un cartel
hegemónico. Sus portavoces y los candidatos, con pocas excepciones, emiten
a diario insípidas e inocuas declaraciones de principios y tibias críticas
al gobierno, cuyo propósito fundamental parece ser pasar agachados y no
ofender al gobierno que los oprime (¿o los mantiene?), en lugar de ganar
elecciones. Al escuchar el discurso de los más prominentes candidatos, los
que copan la atención de los medios, uno tiene que hacer esfuerzos para
recordar que ellos representan supuestamente una vigorosa oposición a esta
dictadura populista, y no un chavismo sin Chávez.
Dentro de este contexto alarmante llama poderosamente la atención la falta
total de interés que tienen los dirigentes de la MUD en alertar sobre el
fraude, exigir condiciones electorales medianamente transparentes, y
preparar a la ciudadanía para impugnar los resultados del 7 de octubre, que
darán sin lugar a dudas la victoria al candidato del gobierno, sea quien
sea.
La razón que con más frecuencia se baraja para justificar este silencio
cómplice es que si le habláramos sinceramente al país de la realidad del
fraude, los ciudadanos se abstendrían de votar, creyendo que el partido
está perdido de antemano. Las implicaciones de esta postura, adoptada
unánimemente por la MUD y los medios de comunicación todavía considerados
independientes – es decir, por todas las voces que nos hablan desde una
perspectiva supuestamente oposicionista – son sencillamente espantosas.
Primero, implica que los votantes no saben que el gobierno ha recurrido al
fraude, y no creen que el gobierno seguirá cometiendo fraude a fin de
mantenerse en el poder. Ya la encuesta Zogby, citada arriba, desmonta esta
falacia. Hace cuatro meses, El Nacional preguntó a sus lectores en una
encuesta en línea: “¿Piensa que hay posibilidades de fraude en las próximas
elecciones presidenciales en Venezuela?” El 27% opinó que era imposible, el
6% respondió que era poco probable, el 18% opinó que era posible, y el 50%
dijo que estaba seguro que el gobierno cometerá fraude en 2012.
Es curioso, e inquietante, notar que ninguna empresa encuestadora local se
ha interesado en indagar sobre el tema. Pregunté por qué a un connotado
encuestador y lo único que pudo decirme era que ningún cliente había pedido
que investigara sobre el tema. ¿Será que nadie quiere saber? ¿Simple falta
de curiosidad, o complicidad pasiva con el régimen? Lo que sí se puede
afirmar es que el pueblo venezolano es mucho más despierto y consciente de
lo que pasa en el país de lo que creen las élites. Estas parecen haber
olvidado la regla de oro del famoso asesor político, Joseph Napolitan,
cuando afirmó que el más gran error que puede cometer un político es creer
que el público es bruto.
Así que, según los señores de la MUD y buena parte de los medios de
comunicación, las élites políticas que quieren protegernos de la cruda
realidad del país, hablar claro al pueblo sobre la realidad del fraude y de
cómo combatirlo equivale a  incrementar la abstención. Según esta lógica,
en la que la verdad es tabú,  las autoridades civiles y empresarios
turísticos de un balneario deberían callar si saben que hay tiburones en
las aguas costeras… ¡porque hablar del peligro espantaría a los bañistas!
Muchos observadores han concluido que esta lógica es absurda y hasta
contraproducente. Y la existencia de los votantes independientes, los mal
llamados Ni-Ni, es prueba de ello. Antes del 2004 la categoría de Ni-Ni no
existía. Fue creciendo después de referéndum revocatorio, y alcanzó entre
30% y 50% de la población votante a partir del 2005, cuando una revuelta
popular en contra del intento del régimen de utilizar máquinas
capta-huellas en las elecciones parlamentarias ocasionó espontáneamente un
movimiento abstencionista cuyo propósito era doble: mandar un mensaje a los
partidos de oposición, que con la mayor complacencia habían aceptado la
imposición de estas máquinas, y quitarle legitimidad al gobierno y a la
votación.
La respuesta de los partidos y de ciertos autoproclamados voceros de la
oposición no se hizo esperar. Culparon a “la derecha radical” de haber
entregado en bandeja de plata la Asamblea Nacional al chavismo y
ridiculizaron lo que era en realidad una auténtica y espontánea
manifestación de desobediencia civil. La brutal arremetida
político-mediática contra esta espontánea iniciativa ciudadana tuvo como
propósito recordar a la sociedad civil que los partidos políticos y sus
aliados en los medios de comunicación no tolerarían que la sociedad civil
decidiera su propio destino, y que la política es, y siempre será,
provincia exclusiva de los políticos de oficio.
Pero también tuvo un efecto inesperado: despertó la sospecha en muchos de
que cierto sector de la oposición estaba haciéndole el juego al chavismo,
ya que lo que más anhela Hugo Chávez es una legitimidad político-electoral
bien blindada.
Así nace el Ni-Ni. Es férreamente anti-chavista y votaría por un auténtico
candidato independiente que no estuviera contaminado por los partidos
políticos tradicionales (y a estas alturas, PJ es tan tradicional como
Copei, y UNT tan tradicional como AD), ya que sabe que no puede estar
seguro que estos partidos representarán sus legítimos intereses.
En fin, a diez meses de las elecciones presidenciales, la MUD y sus
partidos no parecen estar dispuestos a exigir del CNE las más básicas
condiciones electorales que, de cumplirse las más elementales, ayudarían a
devolverle cierta confianza a la gran mayoría de los votantes en cuanto a
que su voto sea respetado.
*PREGUNTAS SIN RESPUESTA*
*
*
*1. Directiva Imparcial*
¿Por qué no se cumple lo establecido en la Constitución y tenemos
directivos del CNE que han sido miembros del partido de gobierno, o altos
funcionarios del gobierno?
*2. Reapertura de la Fiscalía de Cedulación*
¿Por qué no existe un mecanismo de fiscalización controlado por la
oposición, para la revisión continua de los electores inscritos en el REP,
tal como existió hasta 2002, y tal como lo exigió el Centro Carter?
*3. Auditoría independiente del REP*
¿Por qué no se ha hecho una auditoría externa del REP, verificando los
inscritos en el REP contra sus partidas de nacimiento o actas de
nacionalización, y por qué cuando CAPEL hizo su auditoría el CNE no pudo
entregar las 12.820 partidas de nacimiento o actas de nacionalización
solicitadas reiteradamente por CAPEL?
*4. Eliminar capta-huellas*
¿Cómo explicar a los  electores de manera convincente que la capta-huellas
conectada a la máquina de votación, no tiene la capacidad de identificar al
elector? ¿No es acaso esa su función?
*5. Invitar Observadores Internacionales*
Si el proceso electoral Venezolano se considera entre los más avanzados
del mundo ¿por qué  el CNE no permite Misiones de Observación por parte de
los organismos internacionalmente reconocidos en la materia, tales como la
OEA y la UE?. Y si es electoral un sistema automatizado que amerita
complejas y variadas revisiones ¿por qué no se permite su  verificación
anticipada por parte de Misiones de Observación?
*6. Selección pública y transparente  de  miembros de mesa, coordinadores
de centro  y operadores de máquina*
¿Por qué motivo no se hace una selección pública y transparente de este
personal clave del proceso comicial?
*7. Auditorias de las mesas vs.  actas impresas y mesas cerradas*
¿Por qué no se escanean y publican las actas de escrutinio y las actas de
todas las auditorías?
*8. Suspender, so pena de inhabilitación, el  ventajismo  comunicacional
del candidato oficial*
¿Por qué ha sido y sigue siendo incapaz el CNE de cumplir su deber
constitucional en esta materia? ¿Cómo sabemos entonces que cumplirá en las
otras?
*9. Sacar  a la milicia del proceso*
¿Por qué el CNE permite la presencia de la Milicia en el proceso de
votación, si se trata de civiles uniformados y armados de la misma
ideología que el gobierno  y que no forman parte de las Fuerzas Armadas
reconocidas por la Constitución?
Hasta que la MUD , los partidos políticos y sus candidatos no cumplan con
defender los intereses de la sociedad civil – los cuales no son
necesariamente los intereses de los partidos, que cada día negocian sus
votos a espaldas del público – nadie debería sorprenderse de que exista una
creciente desconfianza hacia el estamento político.
Si miraran la realidad de frente, sin tapujos, y defendieran la
transparencia del voto, los partidos y sus candidatos, lejos de aumentar la
abstención, empezarían a reivindicarse y recuperar su credibilidad frente a
un país cada día más cínico y desesperado.
Para los escépticos que opinan, con razón, que el CNE nunca adoptará este
conjunto de medidas (ya que esto produciría sin duda la derrota electoral
de Chávez), y que la MUD sólo haría el ridículo pidiendo y pidiendo algo
que nunca se cumplirá, la respuesta es muy sencilla. Al adoptar una postura
firmemente unida frente al CNE, la MUD demostraría que toma en serio la
amenaza del fraude. Y al rechazar las exigencias de la MUD, el gobierno se
quitaría la careta de una vez por todas y el CNE quedaría identificado como
lo que  es de verdad: un ministerio más de la dictadura, cuyo objetivo es
garantizarle a Chávez todas las victorias electorales que él quiera.
Quienes quieren de verdad ver un profundo cambio democrático en Venezuela
y nunca estarán satisfechos con sólo ver un cambio de gobierno – con los
mismos poderes detrás del trono  -  deben exigir a la MUD que hable claro
al país: que reconozca que la realidad electoral actual no es más que una
vulgar pantomima y que el fraude es una realidad que nos acecha desde el
2004. Deben exigir a la MUD, en consecuencia, que se ponga los pantalones y
conforme un frente unido para exigir al CNE que deje de jugar con dados
cargados. Son seis candidatos que pueden levantar juntos una fuerte voz de
protesta. Dos ya están claros, y se atreven a hablar del tema. ¿Y los demás?
*Señoras y Señores, las cartas están sobre la mesa: les toca a ustedes
pronunciarse.*

No hay comentarios:

Para ver entradas antiguas:

Para ver entradas antiguas: