

Opiniones
Publicado el 29.07.2010 18:05
Por Cristina De Toro R.
Hoy se reúne en Quito la cumbre de cancilleres de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur, en la que Colombia se dispone a continuar con el debate y las denuncias planteadas ante el Consejo Permanente de la OEA, del pasado 22 de julio, con miras a encontrar pronta solución al problema con Venezuela.Seguramente los efectos de dicha reunión serán tan anodinos, tan insulsos como los obtenidos en la OEA. Además, si tenemos en cuenta que esta inútil entidad está conformada en su mayoría por los países regidos por los lacayos del guasón Hugo Chávez, quienes además conocen de sobra el amancebamiento que éste mantiene con los narcoterroristas de las FARC, los resultados serán unos compromisos babosos como los que normalmente surgen en estos encuentros, una sarta de convenios aparentes que no arreglan nada y que, por el contrario, en la medida en que dilatan u ocultan los conflictos, los empeoran.
Colombia ya cumplió al exponer su problema por el conducto regular, al hacer un reclamo juicioso ante los distintos estamentos y al ponerlo en conocimiento a la comunidad internacional. Debería entonces presentar ahora una acusación formal ante la Corte Penal Internacional por intermedio del Fiscal Jefe, el argentino Luis Moreno Ocampo, para que este espinoso asunto se dirima jurídicamente.
Estamos hartos ya de los desmanes, de los excesos y de las payasadas del guasón de Miraflores y su séquito. Allá, cuando no nos insulta el uno, lo hace el otro. Basta ya de tanta insolencia y de tanta intimidación, hay que poner coto a este asunto. ¿Que rompió nuevamente relaciones con nosotros? Bien, ni cuenta nos habíamos dado de que las hubiese reanudado. Además, poco nos interesa tener relaciones políticas con un gobierno que les hace homenajes a "Tirofijo" y a "Reyes" y recibe como huéspedes de honor a los narcoterroristas de las FARC. Tampoco nos interesan, a pesar de su envergadura, las relaciones comerciales con quien incumple tratados, expropia negocios y es mala paga.Después de este enojoso episodio, lo que a Colombia le debe quedar más claro que nunca es que tiene que continuar con la política de Seguridad Democrática que, definitivamente sí sirve, y la mejor prueba de ello es que los narcoguerrilleros ya no se sienten seguros en Colombia y por eso se tuvieron que ir para Venezuela.
Necesitamos ahora que hay presencia del Estado en todo el territorio nacional, que nuestras magníficas Fuerzas Armadas se dediquen a cuidar celosamente las fronteras, a tener el control absoluto en toda la línea fronteriza con Venezuela, para que esos miserables criminales no puedan venir a cometer sus emboscadas, secuestros, matanzas, ni tampoco a vigilar sus laboratorios de cocaína.Y, lo que es muy importante, para que no se puedan devolver, que se queden todos allá donde están tan cómodamente instalados y donde son tan bien recibidos.
Pobres amigos venezolanos, no alcanzan a imaginar el daño tan grande que el guasón de Miraflores les hizo al permitir la entrada de esos terroristas. Nosotros, que llevamos tantos años padeciendo su flagelo, sí sabemos lo que a ustedes les espera con ellos allá. Hermanos venezolanos, tengan mucho cuidado porque el día de mañana, si Hugo Chávez llegara a perder en unas elecciones, quién más que sus amigos de las FARC le ayudarían a tomarse el poder por la fuerza.
Es hora de que los 22 millones de venezolanos ¡despierten!, que se unan y a una sola voz, denuncien y depongan al guasón tirano que está feriando su patrimonio y su dignidad.

Cristina De Toro R.
Periodista colombiana

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