****En la Corte Federal de La Florida existen evidencias contundentes que señalan las responsabilidades y los responsables en el caso de los alimentos descompuestos.
La demanda de Exim Brickell, empresa proveedora de leche en polvo China contra Bariven, que se tramita ante la Corte Federal de La Florida Exim Brickell (Caso No. 09-20915. Juez Gold), ha arrojado invalorable información, aportada por los propios protagonistas, sobre el escándalo de los alimentos descompuestos en Venezuela.
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En los interrogatorios que constan como pruebas ante la Corte Federal de La Florida, ha quedado comprobado que el gobierno venezolano amparándose en la Ley de Emergencia Alimenticia Nacional que se promulgó en el 2007, otorgó todos los poderes de compra de productos alimenticios, vía Rafael Ramírez, al presidente de Bariven entonces, George Kabboul.
Kabboul, empieza una gira por Suramérica a finales del 2007 y principios del 2.008. Visita Brasil, Argentina, Uruguay, Perú al igual que Estados Unidos, con tres mil millones de dólares disponibles para ello.
De forma desordenada y saltándose toda la normativa, Kabboul comienza a cerrar contratos de compra de alimentos (pollo, arroz, leche en polvo, harinas, atún, aceites, salsa de tomate, etc), para abastecer un supermercado llamado Venezuela.
Kabboul, con el poder que manejaba bendito además por Rafael Ramírez, compra miles de toneladas métricas de alimentos, sin preocuparse por obtener antes los permisos sanitarios requeridos para la importación, y que son otorgados por el Ministerio de Sanidad. Todo esto apoyándose en la libertad que le daba la Ley de Emergencia Alimenticia.
El Ministerio de Sanidad no le otorga a Bariven los permisos necesarios para la importación de los alimentos ya comprados y para Enero del 2009, el 80 % de la compra de miles de toneladas métricas y millones de dólares en productos, se encontraban represados en los puertos de Venezuela, en contraste con los supermercados y puestos de PDVAL, donde no había suficiente comida, en relación con la demanda.
Lo que ha quedado evidenciado con la aparición de miles de contenedores con alimentos descompuestos, es que esto sólo lo sabían Kabboul y Ramírez y se lo ocultaron al presidente Chávez.
En marzo del 2009, se publica en esta columna la primera denuncia sobre la importación de leche en polvo china, contaminada con un elemento mortal llamado melamina. Tal como queda evidenciado ante la Corte Federal de La Florida, es en esta fecha que George Kabboul inicia las averiguaciones al respecto, sobre la leche ya almacenada en los puertos (20.000 TM), con la idea entre otras cosas de no pagarle a los proveedores las cartas de crédito.
Hasta esta fecha no se había tomado ninguna acción gerencia por el Presidente de Bariven, George Kabboul, aunque en sus declaraciones ante la Corte Federal de Florida, asegura que él se enteró de la alerta de melamina en septiembre del 2008, pero no hace nada hasta marzo del 2009.
Otros funcionarios de PDVSA- Bariven entrevistados en la demanda, aseguran que los puertos estaban congestionados, y que el 80 % de las órdenes de compra del 2008, estaban todavía en los puertos de Venezuela sin permiso para su distribución por parte del Ministerio de Salud.
La mayoría de los ejecutivos de Bariven y de PDVSA Service Houston cuyas declaraciones constan ante la Corte Federal de La Florida, confiesan que no tenían ninguna experiencia en el ramo alimenticio, aunque sí eran expertos en el manejo de tuberías y equipos petroleros por ejemplo, que no tienen fecha de vencimiento. Esta es una de las razones por la que manejaron la compra, almacenamiento y distribución de alimentos, como si se tratara de productos no perecederos.
El congestionamiento de contenedores en los puertos, beneficia el negocio de las almacenadoras que cuando sobrepasan su capacidad, e informan de esto a Bariven, Kabboul toma la decisión de enviar los contenedores al Complejo Criogénico de José, con la finalidad de ocultar ante la opinión pública la grave situación, que implica millones de dólares perdidos en productos descompuestos que nunca fueron llevados hasta los consumidores venezolanos.
En las incidencias de ésta demanda que se procesa ante una Corte Federal de La Florida, consta que Bariven compró todos los alimentos que tenían que ser distribuidos en el país por PDVAL, pero al Bariven no procesar los permisos sanitarios como ente comprador, no pudo hacerle entrega a PDVAL de los productos para su distribución. Hay pruebas que evidencian que Bariven tardó entre 30 y 60 días para pedir estos permisos sanitarios, razón por la cual se deterioró la comida.
Además, rompieron normas del manejo de puertos, para nacionalizar y retirar mercancías y evadieron pagos del Seniat.
A pesar de esto, sólo funcionarios de PDVAL, incluído su expresidente Luis Pulido, se encuentran procesados en Venezuela, pero ningún responsable por Bariven ha sido mencionado en el caso de las miles de toneladas de alimentos descompuestos.
Adicional a esto, por entrevistas realizadas en el desarrollo de la demanda, y documentos consignados, se evidencia en la Corte Federal de La Florida que existen reclamos contra Bariven de las compañías navieras y de seguros por sus contenedores, además de compañías de reaseguros notificando que no reasegurarán más a PDVSA y sus activos (refinerías, flotas etc) debido al gran número de contenedores que están en el país.
En el caso específico de la leche contaminada con Melamina, se realiza un interrogatorio a Michael Koviakov, propietario de Absolute Trading, una de las empresas proveedoras de leche en polvo china. Koviakov declara en el interrogatorio que Bariven entregó a Exim Brickell, un documento suscrito por una compañía chilena que declara que el producto entregado por ésta empresa contiene melamina, y que éste mismo documento le fue entregado a la empresa Absolute Trading en una reunión sostenida con George Kabboul quien en esa fecha, abril del 2009, se desempeñaba como Presidente de Bariven.
En otras palabras quedó demostrado que Bariven acusa a ambas empresas, Absolute Trading y a Exim Brickell, de haber vendido leche contaminada con melanina, utilizando como prueba el examen realizado a una misma muestra de leche en polvo, de un sólo contenedor, pero los propios funcionarios de Bariven no supieron con certeza si la leche contaminada pertenecía a uno u otra empresa, lo que evidencia sin duda el desorden administrativo que reinó durante la gerencia de George Kabboul frente a Bariven.

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