

España
Publicado el 24.05.2010 13:55
Por Manuel Molares do Val
La sabiduría empírica de nuestros antepasados se transmitía con sentencias y refranes que enseñaban más que muchas carreras universitarias. Una máxima era la de “zapatero, millonario, pordiosero”, cadencia que señalaba el destino de tres generaciones familiares que salían de la pobreza, llegaban a la riqueza, y terminaban miserablemente.La lección era esa: el zapatero remendón labraba una pequeña fortuna trabajando como un esclavo, su hijo la gastaba como nuevo rico creyéndola inacabable y los nietos terminaban pidiendo limosna por las calles.
Se le aplicaba a muchas actividades. Al tabernero, al cantero, que sería el actual constructor del ladrillo, o al herrero, hoy Bono el ferretero.
En España no fueron necesarias tres generaciones para pasar de la pobreza a la riqueza, y seguidamente a la mendicidad: se necesitaron sólo tres gobiernos.Realmente, el zapatero que creó los ahorros no era de la misma sangre del zapatero que los heredó. El apellidado Zapatero llegó en 2004 al cortijo con la euforia del nuevo rico, creyéndose además, con su optimismo patológico, que ganaría todos los premios de la lotería y de las quinielas.
Ahora protesta contra la herencia recibida para autojustificarse. Pero todos lo recuerdan pavoneándose en su primera legislatura proclamando eufórico que “el dinero nos sale por las ventanas”, “somos más ricos que Italia, y pronto más que Francia y Alemania”.
Se puso a gastar, a presentarse como multimillonario generoso haciendo donaciones y condonando deudas mundo adelante.Subvencionaba todo capricho de las autonomías amigas y los liberados sindicales, inventaba ministerios y sus ministras ocupaban aviones enteros para irse de saraos africanos. Sostenía gorrones por todas partes.
Llegó un mal viento y en la casa no quedaba un euro. El nuevo rico había arruinado el país. Ahora, pordioseros, los españoles piden limosna mundo adelante.

Manuel Molares do Val
molares@yahoo.es
*- Manuel Molares do Val (Nació en Vigo/Pontedeume, Galicia), trabajó para la Agencia EFE como corresponsal permanente en México, Bélgica, la República Popular China --el primer peridista español destinado allí--, y Estados Unidos. Fue enviado especial en todo tipo de acontecimientos en los cinco continentes. Sus crónicas se publicaron durante casi dos décadas en decenas de periódicos de la veintena de naciones hispanohablantes. Buena parte de ellas, traducidas por Gannet News Service, aparecieron en inglés en países como Estados Unidos, Reino Unido y Australia. Tras haber contribuido a formar varias promociones de periodistas y de alumnos del Master de Comunicación y Relaciones Internacionales EFE-Universidad Complutense, y aunque sigue impartiendo clases de Periodismo, en otoño de 2001 dejó EFE y la información forzosamente neutral y orientó su trabajo hacia el periodismo de opinión. Elabora desde entonces, diaria e ininterrumpidamente, desde cualquier parte del mundo gracias a Internet, su columna personal "Crónicas Bárbaras"

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