
He leído con todo el interés y la atención que merece la carta que dirigió al Editor de este diario Su Excelencia el Embajador de Rusia, Vladimir Zaemsky (El Universal 18/04/10, Pág. 4-8) en la cual manifiesta su sorpresa "por la orientación de varios artículos publicados durante el fin de semana sobre la reciente visita a Venezuela del presidente del Gobierno de Rusia, Vladimir Putin". Concretamente sorprende al señor Embajador que los autores de esos artículos "hablan mucho sobre las ganancias de Rusia en el mercado de armas", pero que no mencionan quienes son los líderes en ese negocio y "prefieren callarse rebozadamente (sic) para no especificar qué porcentajes de gastos militares, frente al producto nacional bruto, tienen diferentes países latinoamericanos". También señala el señor Embajador que los autores de esos artículos "encontraron en la visita lo que no hubo" y "pasaron por alto muchas otras cosas que de verdad merecen ser mencionadas" y cita varios ejemplos de acciones o proyectos de cooperación bilateral ruso-venezolana".
Como me cuento entre los columnistas de este diario que dedicó un artículo al tema, y como además tuve el privilegio de haber sido el funcionario venezolano que abrió la Embajada venezolana en Moscú cuando se restablecieron las relaciones con la entonces Unión Soviética, con el mayor respeto y consideración me tomo la libertad de comentar la carta del señor embajador Zaemsky.
En primer lugar estoy seguro de que no exagero cuando digo que todos los venezolanos, sin excepción, nos sentimos complacidos de que nuestro país se esté beneficiando de la cooperación técnica, comercial y financiera de la Federación de Rusia y estamos seguros de que esa cooperación tiene por único objetivo contribuir al desarrollo de nuestro país. De manera que bienvenida sea toda la cooperación que Rusia pueda ofrecernos siempre que se mantenga dentro de los límites del respeto recíproco que se merecen estados soberanos.
Por otra parte, las cuestiones de quién es el principal comerciante de armas o de cuánto gastan en armamentos otros países de la región no vienen al caso. El tema principal, lo que nos preocupa a los venezolanos es el hecho de que el gobierno venezolano destine sumas desorbitadas de dinero (9.400 millones de dólares en el caso de Rusia) a la compra de una cantidad desmesurada de armas en momentos en que -estoy seguro que el señor Embajador lo ha podido constatar con sus propios ojos- nuestro país atraviesa uno de los períodos más críticos de su vida republicana como resultado del empeño del gobernante de turno de implantar en Venezuela el régimen y el sistema político, económico y social que en el país del señor Embajador resultó un rotundo fracaso.
El Gobierno de la Federación de Rusia debería tener presente que el dinero que recibe por la venta de armas empobrece a los venezolanos y los despoja de medios y recursos que tendrían mejor destino si se dedicaran a proporcionales un mejor nivel de vida. Además, el gobierno ruso no debe perder de vista que con toda probabilidad muchas de esas armas sirven para contribuir a perpetuar en el poder a un gobernante que desconoce el Estado de Derecho, desprecia la legalidad internacional y conculca los derechos fundamentales de los venezolanos. También, con toda probabilidad muchas de esas armas serán empleadas para amedrentar o reprimir cruelmente a la población civil y coartar sus esfuerzos por defender la democracia.
Finalmente, estoy seguro de que el señor embajador Zaemsky sabe que tradicionalmente, y en todo caso durante los 40 años de la tan difamada democracia venezolana, nuestro país mantuvo una posición clara y contundente en contra del armamentismo, y rechazó la acumulación de armas tanto convencionales como de artefactos de destrucción en masa. Venezuela siempre estuvo en la vanguardia de los esfuerzos de la comunidad internacional por controlar y reducir el gasto militar. Resulta por lo tanto paradójico que justo cuando las dos principales potencias militares del mundo avanzan en la concertación de medidas para reducir el riesgo que plantea la posesión de armas nucleares, aquella posición digna y combativa que tanto prestigio le dio a nuestro país haya sido echada por tierra por un régimen empeñado en una espiral armamentista sin precedentes. Igualmente resulta paradójico que su principal proveedor sea precisamente una de esas principales potencias militares que hoy hacen esfuerzos por garantizar un mundo más seguro, menos expuesto al peligro de una conflagración nuclear.
Embajador
Adolfo R. Taylhardat
adolfotaylhardat@gmail.com
EL UNIVERSAL
Opinión – Domingo 25 de abril de 2010
---
Te invito a visitar mi sitio web:
You are invited to visit my web site:
Visitez mon web site:
Besuche meine web Seite:
www.adolfotaylhardat.net/indexbis

No hay comentarios:
Publicar un comentario