Bienvenidos

Mi foto
Caracas, Dtto. Capital, Venezuela
La participación de los oyentes y las denuncias forman el plato fuerte de PLOMO PAREJO. Conducido por el polémico Iván Ballesteros que se caracteriza por descubrir, analizar y difundir temas que conmocionan el acontecer político a través del contacto con sus protagonistas. Sus secciones ya son todo un éxito: “Plomo y Candela” con Ballesteros y la periodista Patricia Poleo, “Misión Imposible”, "El Jalabolas", "Qué hace Chávez con el dinero de los pobres" han dado mucho de qué hablar.

Frases de dictadura.

Frases de dictadura.
"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes”. Marqués de Lafayette.

Programa Plomo Parejo íntegro del día 03/04/2014

lunes, 1 de febrero de 2010

Paz malandra

Alejandro Moreno

Los que vivimos en barrio somos gente pacífica. Esto quiere decir que queremos la paz, necesitamos la paz, buscamos la paz y nos gozamos en la paz cuando la tenemos.

¿Y cuándo la tenemos? No la tenemos cuando los policías entran llevándose a los chamos que están en la calle despreocupados porque se han creído el
cuento de que quien no la debe no la teme, mientras los malandros, avisados por la sirena, ya se piraron. No la tenemos cuando nos hablan de ciudad segura, barrio seguro, autobús seguro, mientras lo seguro es que los aseguradores nos matraqueen para asegurarnos y los "bichitos" estén seguros de que pueden seguir con sus malandreos bien asegurados.

La tenemos, sí, real y eficiente cuando Yovani, el que se ha ganado el respeto de delincuente con su tremenda moto, su loca glock de treinta y cuatro tiros, su metralleta, sus granadas y sus siete panas con dientes de plomo también, ha logrado eliminar a los enemigos, matando a unos, haciendo huir a otros, sometiendo al resto y dominando así todo el malandraje. Entonces, no hay tiroteos en la calle ni en los callejones, las balas no entran por las ventanas ni atraviesan las paredes ni los techos, porque no hay grupo que se le enfrente. Entonces, no vienen los de otro barrio a robar ni amedrentar, ni a enconcharse aquí cuando los persiguen allá. Entonces, podemos caminar sin miedo a toda hora, podemos gozarnos las fiestas sin peligro, mandar a los niños a la escuela sin temblar porque sabemos que dentro del barrio, nadie nos va a robar ni atracar, ni les va a quitar a nuestros hijos los celulares y si algún piedrero se atreve a chorear algo porque necesita arrebatarse, se las va a tener que ver con Yovani y sus panas.

No hay tiroteos pero sí se oyen tiros, sólo que no son tiros de enfrentamiento, esos que silban entre las casas, que repican en el asfalto de la calle o se incrustan en las paredes y que han matado a más de un inocente desprevenido, ni tampoco esos que se intercambian policías y malandros, secos, espaciados, desde diferentes lugares y que nos hacen guarecernos bajo las camas y tirarnos al piso detrás de los muebles. Son tiros de celebración, descargas de todo un peine lanzadas al aire y mezclados con cohetes y triquitraquis cargados de alegría cuando gana el Magallanes o el Caracas, que para los dos hay fanáticos armados, o de homenaje a algún pana malandrito durante su velorio, que también son de ráfagas al aire pero sin cohetes ni triquitraquis porque lo que cargan es rabia.

Cuando manda Yovani podemos celebrar las fiestas patronales en plena calle y bailar en la cancha como pasó el otro año cuando los organizadores fueron a pedir seguridad a la policía y ésta les pidió tres millones de bolívares por día para mandar una patrulla, mientras Yovani gratis y divirtiéndose él
también impidió toda pelea y no dejó que nadie ni del barrio ni de otro sitio trajera armas o consumiera drogas. Si querían consumir tenían que irse al basurero y calarse toda la hediondez.

Esos son nuestros tiempos de paz verdadera. ¿Que es una paz malandra? Por supuesto; pero no tenemos otra real ni quien nos la ofrezca.

Eso sí, dura poco. Cuando alguno de sus panas se le alebresta o aparece un grupito nuevo en otra parte, cuando alguien sale de la cárcel o regresa de
su concha en el interior o se despierta un primo, un hermano, un pariente cualquiera de los muertos por él y los suyos, la guerra vuelve a encenderse.

Ya no tendremos paz hasta que Yovani, o quizás otro, vuelva a dominar el ambiente. No queremos una paz malandra, pero cuando no hay otra en el horizonte, qué más nos queda. ¿Algún día tendremos una paz legal, legítima, democrática,
constitucional?

ciporama@gmail. com

No hay comentarios:

Para ver entradas antiguas:

Para ver entradas antiguas: