Bienvenidos

Mi foto
Caracas, Dtto. Capital, Venezuela
La participación de los oyentes y las denuncias forman el plato fuerte de PLOMO PAREJO. Conducido por el polémico Iván Ballesteros que se caracteriza por descubrir, analizar y difundir temas que conmocionan el acontecer político a través del contacto con sus protagonistas. Sus secciones ya son todo un éxito: “Plomo y Candela” con Ballesteros y la periodista Patricia Poleo, “Misión Imposible”, "El Jalabolas", "Qué hace Chávez con el dinero de los pobres" han dado mucho de qué hablar.

Frases de dictadura.

Frases de dictadura.
"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes”. Marqués de Lafayette.

Programa Plomo Parejo íntegro del día 03/04/2014

lunes, 15 de febrero de 2010

España e Hispanoamérica tras Honduras... Un análisis de Ricardo Angoso









Opiniones

Publicado el 14.02.2010
Por Ricardo Angoso














El constatado fracaso de la diplomacia española en la reciente crisis hondureña, en donde llegó a apostar a caballo perdedor confundiendo sus intereses políticos, económicos e incluso culturales con los de la satrapía venezolana, deberían, al menos, invitar a una reflexión profunda acerca de cuáles deben ser nuestras prioridades, nuestros aliados y amigos y nuestras apuestas estratégicas más allá del mero coyunturalismo y de la consabida afinidad ideológica del ejecutivo español con algunos de los regímenes más impopulares del continente.

Si el Gobierno español se cree que en el caso de Honduras ha estado con los países democráticos del mundo y con las grandes potencias occidentales, tal como pretenden hacernos creer algunos, se equivoca absolutamente y demuestra la escasa profundidad táctica e informativa de nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. Cuando la mayor parte de los países ya habían reconocido las elecciones hondureñas, en noviembre de 2009, España seguía todavía defendiendo empecinadamente, y casi sola, al depuesto presidente Zelaya, en extraña y patética compañía de Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, los últimos apoyos que le quedaban en el mundo a Mel Zelaya y a su camarilla castrochavista.

Mientras países como Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Colombia, Israel y Perú, junto con otros países europeos -que se mantuvieron en un segundo plano sin apoyar las posiciones zelayistas- desconfiaban, la diplomacia española se alineó de una forma automática y sistemática en toda esta crisis con las posiciones de La Habana y Caracas, para gran escándalo y sorpresa de países que, como Colombia y Perú, mantienen viva la lucha en pro de las democracias de corte occidental y liberal en el continente.

Toda América Latina vive un profundo debate ideológico acerca del futuro de las democracias tradicionales, cada vez más acosadas por movimientos de corte autoritario, populista e izquierdista que una vez que alcanzan el poder subvierten el orden democrático, vacían de contenidos las instituciones representativas y pretenden fundar régimen siguiendo la perniciosa estela de Venezuela. Ese fue el guión utilizado por Zelaya, que estuvo a punto de tener éxito en sus pretensiones reeleccionisas si no es por el contragolpe ejecutado por las Fuerzas Armadas de ese país, en general consenso con las instituciones hondureñas. Una vez celebrada la consulta reeleccionista ilegal, que había auspiciado en contra de todas las Leyes y la misma Constitución de la República, el depuesto líder pretendía disolver el Parlamento, convocar una constituyente sin garantías democráticas y comenzar el interminable viaje hacia el autoritarismo.

Por suerte para los hondureños -pese a que algunos en Madrid no lo quieren ver así-, a Zelaya y a Chávez el tiro les salió por la culata y las instituciones hondureñas supieron ver el peligro que se cernía sobre esta joven democracia y pusieron coto, de una forma inteligente y sin apenas violencia, a los dislates de aquel que había hecho de la irresponsabilidad y el incumplimiento de la Ley su brújula política.

Honduras se convirtió en el campo de batalla del chavismo; una vez controlado este país, estratégicamente situado en la región centroamericana, los caudillos del “socialismo del siglo XXI” pensaban que tras Tegucigalpa caerían El Salvador y Guatemala, el patio trasero de Estados Unidos. La zona controlada por el “Imperio”, como suele decir el fanfarrón de Caracas. Pero no fue así y sus cálculos fueron errados, pese al ingente dinero gastado para mantener viva la mal llamada “resistencia” hondureña (nunca pasaron de ser una turba escasa, violenta y mal organizada) y el esfuerzo constante por marginar a Honduras de la escena internacional, algo en lo que, paradójicamente, tuvieron un cierto éxito a merced de la vergonzosa y penosa ayuda española. ¿Cómo se pudo estar tan equivocado?

Ahora, sin embargo, no es el momento de mirar hacia atrás y extasiarse respecto a nuestra supuesta e impoluta defensa de los principios democráticos, sino de extraer consecuencias, examinar los daños causados a nuestra proyección en el continente y elaborar una verdadera agenda política de objetivos y fines en el corto y en el largo plazo. Sustraerse de esa necesaria demanda, que tiene mucho que ver con ese carácter español cortoplacista y coyunturalista, demasiadas veces poco sujeto al rigor y al análisis en profundidad, sería un error imperdonable. Pero peor sería no extraer las oportunas lecciones de la crisis hondureña, y no hacer la necesaria lectura sosegada y crítica con respecto a nuestro papel durante estos meses.

En América Latina están en juego el futuro de sus democracias; asistimos a un duro embate por parte del régimen chavista contra las mismas. Los petrodólares siguen financiando a los movimientos bolivarianos en Colombia y otras partes. También se financia la desestabilización de Honduras, el movimiento terrorista colombiano, con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia a la cabeza, y a los partidos antisistema de Brasil, El Salvador, Paraguay y Perú. Es una estrategia revolucionaria deliberada y bien organizada, una verdadera amenaza ante lo que se puede permanecer neutrales. No entender este desafío, tal como se ha hecho en la crisis hondureña, nos llevaría a percepciones erróneas y a apuestas fallidas. Es la hora de la reflexión y del debate acerca de quienes son nuestros amigos y aliados y de cuáles son los valores que queremos defender en esta parte del mundo.

Ricardo Angoso
rangoso@lecturasparaeldebate.com
(*) Ricardo Angoso es Director de la revista Lecturas para el Debate y Coordinador General de la ONG Diálogo Europeo.

No hay comentarios:

Para ver entradas antiguas:

Para ver entradas antiguas: