No hay un lugar de importancia en Venezuela donde no opere un círculo o peña de amigos del rascabucheo publico donde cualquier necesitado puede evadir la normalidad impuesta por la Ley previo acuerdo y pago establecido con alguno de estos “gestores” algunas veces más conocidos en sus sitios de operaciones que los propias autoridades nacionales. Estas instancias no son para nada nuevas y son delincuentes fiscales de menor cuantía quienes se aprovechan de ellas con la salvedad de que existen desde los inicios de la República cuando el guiso se refería a las aduanas. La antigüedad de maneras y personajes son evidencia de que nada cambia en el ámbito de las tracalerías y aun cuando todo el mundo los conocen perviven aun en el Socialismo del Siglo XXI y muchas veces no solo han crecido “las oficinas “desde donde despachan sino que hasta se han incrementado los socios los cuales exhiben su rojo, rojito color para mayor colorido a la corrupción nuestra de cada día.
Los marxistas (de verdad) tienen claro que la pequeña propiedad privada engendra la grande hasta convertirse en monopolio y por eso van contra ella para que no renazca luego de convertida en propiedad social. En nuestro caso por el contrario aun cuando la corrupción al menudeo permite el “gran guiso” para nada son molestados o controlados por el Estado porque parece ser más bien de utilidad como colchón protector y cómplice de los negocios de la burochorocracia este numeroso ejercito de picaros. En esta forma cuando un honesto activo denuncia a los choropatas son estos grupos los que en buena parte se dedican al contra ataque momento en el cual hacen señalamientos de situaciones donde ese honesto más bien perverso es en verdad un gran choro de los Fondos Públicos y salen a relucir cuentos confidenciales imprevistos y nunca vistos para dañar la reputación de quien ose decir la verdad sobre las prácticas delictivas de un empleado público. Esta práctica se ha hecho política de Estado y así vimos como el dueño de un Canal de Televisión por poner en la pantalla los delitos de un intocable lo llevaron a juicio y que por vender vehículos ilegalmente pero cuyo único objetivo era poner en duda la honorabilidad del individuo igual ocurre cuando lo hacen con el editor Teodoro Petkoof y pare usted de contar y así generalizado el Método de los Choropatas esto se transforma en una buena forma no solo de poner a la defensiva a los acusadores dueños de la verdad sino además para consolidarse como amos y señores de las Finanzas Publicas . También se presenta la variante que muchas veces los corruptos apoyados en estos buhoneros del delito fiscal estos se prestan como testigos en juicios contra el “difamador” que siendo un honesto activo se le ocurre poner el dedo en la llaga de la putrefacción administrativa.
En esta última década hemos observado a muchos “angelitos” tecnochorocratas acudir a juicios para “lavar” su reputación ofendida pero al final como la vida practica es el criterio de la verdad no solo todo el mundo los tiene como hampones de los dineros públicos sino que además hasta han sido enjuiciados cuando alguno que otro poderoso saca cuenta y observa que el picaron también le metió la mano en la cartera a sus cómplices.
Por ahora, mientras llega algo mejor al Poder seguiremos conviviendo con estos aprovechadores de la histórica corrupción nacional que de paso no pagan oficinas, ni luz, ni agua, ni na y con razón están mejor que nadie cuando convierten cualquier banco de la plaza en moderno bufete al estilo de Wall Street.
Tony rivera Chávez
2923879
guaripeterojo@chistes.zzn.com
UCV 1972
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