cortedad de ideas y demuestran la patética levedad de su seriedad
política. Son unos payasos. En donde quiera se les vea. Despierta
Venezuela. Estás al borde del abismo. Llegó la hora de sacar fuerzas
de flaqueza.

Luis Herrera Campins se estará revolcando en su tumba: a un cuarto de
siglo de distancia del primer gran acto de la tragedia económico
política venezolana, que terminara con mucho más de medio siglo de
estabilidad cambiaria y fortaleza financiera, le pusiera fin a la
democracia subvencionada por decenios de 4.30, abriera
consiguientemente el ciclo de la inestabilidad política y despertara
las ambiciones cuarteleras vuelven los Idus de Marzo de la debacle
cambiaria. Se abre así el último capítulo de la inestabilidad política
que amenaza con derrumbar estrepitosamente las pretensiones vitalicias
del teniente coronel. En este 2010, año crucial que se anuncia con
sonoras trompetas de Jericó. Provoca gritarle, para que él, los suyos
y quienes le eligieran entiendan de una buena vez que un cantinero
analfabeta y fabulador no puede regir un Estado de tomo y lomo: ¡la
economía, estúpido!
Venezuela asiste al acto final del derrumbe estrepitoso de otro ciclo
más de bonanza petrolera, estupidez fiscal y amargo despertar.
Creyéndose en la Rusia Soviética de 1917, pero atiborrada de dólares,
nuestro Lenin tropical decidió soliviantar con su trasnocho a todos
los chulos de la región.
Hoy, por culpa exclusivamente suya en la inexorable carraplana,
ninguno de ellos vendrá en auxilio de una nación desgarrada por la
ignorancia de sus gobernantes. Quien menos, Lula da Silva, el que más
ha profitado de nuestra riqueza ilusoria. Novecientos cincuenta mil
millones de dólares administrados por unos zarrapastrosos, ladrones y
muertos de hambre. Medio legitimados por un profesorzuelo de economía
con ideas legañosas y una visión de la economía digna de un graduado
de la Universidad Lumumba.
Chávez terminó siendo no sólo más de lo mismo - borrachera
irresponsable y dispendio escandaloso de recursos para terminar
comiéndose a dentelladas la gallina de los huevos de oro - sino una
versión en tecnicolor y tercera dimensión, ampliada en su voracidad
corruptora hasta la saciedad y la angustia, del primer Carlos Andrés
Pérez. Un auténtico santo varón en comparación con quien pretendiera
asesinarlo. Y obtuviera el Poder en recompensa. Dios castiga, pero no
a palos.
Vaya la mentira por delante. “Nosotros jamás devaluaremos”. ¿Cuántas
veces se lo oímos al capitán Acab de nuestras finanzas, don Jorge
Giordani? ¿Cuántas veces se pavoneó el cantinero mayor ante sus focas
vestidas de rojo en sus patéticos dominicales señalando que “la
Venezuela bolivariana está blindada ante la crisis”?
¿Blindada?
Pero la verdad tiene su hora. Esta colosal devaluación, neo liberal
hasta los tuétanos y de la peor especie, cuyos efectos terminarán
liquidando los ahorros de los venezolanos y abriéndole las fauces al
dinosaurio de la inflación, haciendo trizas los bolsillos de millones
y millones de venezolanos, demuestra que la sentina está llenándose
hasta los bordes de materia fecal. Chávez y su patética revolución
bolivariana están con esa agua al cuello. Naufragan sin remedio.
Repiten viejas taras, enseñan su insólita cortedad de ideas y
demuestran la patética levedad de su seriedad política. Son unos
payasos. En donde quiera se les vea.
¿Alguien creyó que con un tontón como Carlos Escarrá o una ignara como
Cilia Flores, con unos impresentables como Darío Vivas o el diputado
Dugarte, la Venezuela de Bolívar y Sucre, de Páez y José María Vargas,
de Soublette y Andrés Bello, de Rómulo y Uslar Pietri sería algo más
que este sangriento sainete de mala muerte?
Despierta Venezuela. Estás al borde del abismo. Llegó la hora de sacar fuerzas de flaqueza.
Antonio Sánchez-García
ND Enero 8, 2010

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