
20.07.2009 11:57
Si bien pudiésemos en los extremos aceptar como argumento político la pretensión expresa de una revolución que hasta apellido tiene, Socialismo del Siglo XXI, a estas alturas del juego, a diez años de iniciado ese supuesto proceso revolucionario, los resultados son lamentables si atendemos a la materialidad de sus efectos: El máximo líder revolucionario, si alguna vez lo tuvo, ya no tiene el poder.
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